De la obesidad mórbida a la anorexia restrictiva más peligrosa, se encuentra un continuo, donde se sitúan muchas personas a lo largo de su vida en su relación personal con la comida.

Nuestro compromiso con los trastornos de conducta alimentaria es total.

De la obesidad mórbida a la anorexia restrictiva más peligrosa, se encuentra un continuo, donde se sitúan muchas personas a lo largo de su vida en su relación personal con la comida.

Son los dos extremos de una realidad cada vez más alarmante en nuestra sociedad.
Por eso nuestros esfuerzos van destinados a ayudar a prevenir y curar estos trastornos que tan devastadoras consecuencias tienen para la salud física y psicológica de quién lo padece.

En el caso de la anorexia y la bulimia, la distorsión de la imagen corporal y la obsesión por la delgadez y la comida, supone un grave deterioro en la calidad de vida de la persona que lo sufre.

En estos casos la detección precoz es decisiva para el curso del tratamiento.

Algunas señales de alarma que nos pueden hacer sospechar de la presencia de este problema en alguien de nuestro entorno son:

. Buscan aislarse o comer solos a la hora de la comida.
. Hablan del peso y sobre nutrición con más frecuencia. Se obsesiona con pesarse o con preguntar sobre su aspecto físico.
. Suelen ser personas con baja autoestima y gran nivel de perfeccionamiento.
. Comienzan con alteraciones bruscas de humor, pasan de la euforia a la irritabilidad o estado de ánimo bajo con mucha facilidad.
. Tienen dificultad en el manejo y/o regulación de sus emociones.
. Comienzan a mentir con facilidad incluso en aspectos no relacionados con la comida.
. La relaciones sociales y familiares cambian y se vuelven más conflictivas.

Ante la sospecha de la posible existencia de un problema de este tipo recomendamos que se solicite ayuda profesional.

Son trastornos que dependen de diferentes factores y que abarcan muchos aspectos, por lo que se deben tratar de manera personalizada y a nivel multidisciplinar.