Estos días de confinamiento, está siendo una época de especial riesgo para las personas que sufren o han sufrido un trastorno de conducta alimentaria.
Cuando hablamos de este tipo de problemas, no nos referimos sólo a la anorexia, estamos hablando de personas en las que la preocupación por el peso y la necesidad de control, que muchas veces se convierte en descontrol con la comida, les produce sufrimiento, ansiedad, tristeza….
Ya sabemos que las emociones están íntimamente ligadas a nuestra conducta alimentaria, por eso en estos momentos de incertidumbre, uno de los primeros factores que se ven afectados, es la manera de comer.

Tanto si es por defecto o restricción (anorexia, vigorexia, ortorexia…), como si es por exceso (bulimia, trastorno por atracón), deberíamos identificar, que más allá de ser un problema de lo que comemos, es un estado psicológico y emocional peligroso por la probabilidad de desarrollar además otros patrones, como depresión, aislamiento social, baja autoestima,…una espiral autodestructiva de fatales consecuencias.

Por ese debemos ser especialmente cuidadosos para prevenir en primer lugar este tipo de situaciones y para poner soluciones inmediatas ante la aparición de los primeros síntomas.

Algunos consejos para poder ayudarnos a evitar que este problema aparezca o que vuelva a desarrollarse:

1. No exigirnos objetivos y retos ambiciosos en estos días. Comenzar una dieta, perder peso, empezar a hacer el ejercicio que nunca hemos hecho…. esos cambios tan exigentes, sólo nos generarán mayor estrés y frustración antes incluso de haberlo intentado.. No es el momento de hacer grandes cambios. Podemos mantener una alimentación equilibrada sin obligarnos ni impedirnos poder comer de manera sana pero flexible.
2. No pasar al lado contrario, en el que todo vale y nos permitimos “premios” alimenticios, como manera de consolarnos, de alegrarnos o de buscar algo que hacer cuando estamos aburridos. Cuidar también el consumo de alcohol, que se está viendo incrementado en estos días.
3. Aprovechemos este momento, en el que tenemos más tiempo para nosotros mismos, para aprender a identificar nuestras emociones. Ponerle nombre a lo que sentimos y conocer el por qué, es el primer paso para poder regular nuestro estado emocional.
Ser conscientes, que el acto de comer, en muchos momentos, es una manera de callar las preguntas que nos alteran de nuestro dialogo interno a las que no sabemos dar respuesta. Comer es como poner un chupete a un niño que llora pero que nos sabemos lo que le pasa
4. Mantengamos un estilo de vida saludable, con horarios, pero flexibilidad. Pasamos de un extremo a otro, y los extremos siempre son peligrosos. Evitar listas interminables de cosas por hacer pero tampoco caer en la desidia de dejar que pasen los días sin haber hecho nada. Es un momento perfecto para poner en práctica, el equilibrio entre lo que tengo que hacer, lo que debo hacer y lo que quiero hacer.
5. Cuidado con la exposición a las redes sociales, están siendo una fuente de comparación insana, ya que se nos muestra una corriente de competitividad y contagio peligroso. Páginas de alimentación «ultrasanas», «gurús» de la nutrición y el fitness, recetas «deliciosas»….y un sinfín de datos no del todo fiables ni científicos, pero de nuevo extremos. Es el punto medio y la normalidad, el que no vende, ni suele atraer demasiado, cuando quizás el SENTIDO COMÚN en este momento sería lo más apropiado.

Anabel García Iglesias
Psicóloga