Las nuevas tendencias afectan tanto al mundo de la moda y el diseño, como a la alimentación.

Cada temporada aparecen nuevas dietas, que parecen ser la panacea y el milagro que se necesitaba para conseguir bajar de peso de manera rápida y eficaz.
Desde CLINICA MARISCAL, llevamos muchos años alertando del peligro de estas » dietas milagro», por sus consecuencias tan negativas para la salud y por el efecto rebote que provocan, después de una rápida perdida de peso vendrá un aumento aún mayor del mismo.

Lo mismo ocurre con ciertos alimentos, que parecen ser descubiertos de nuevas, cuando realmente han existido siempre y que se presentan como solución de muchos males.
Por supuesto que tienen sus beneficios, pero no por ello tenemos que dejar de consumir los alimentos de siempre que aportan los mismos u otros nutrientes igual de importantes.

Algunos ejemplos:

QUINOA: De la familia de las quenopodiáceas, al igual que las espinacas, la remolacha o las acelgas. La que se come de la quinoa es la semilla, por eso se parece más a un cereal.
Es rica en vitaminas y tiene gran cantidad de minerales, como fósforo, potasio, magnesio y calcio.

LECHE SE SOJA: La soja es una legumbre muy rica en proteína, y en ácidos grasos esenciales Omega-3. También contiene fitoestrógenos, muy similares a los estrógenos femeninos, por eso se recomienda no excederse en el consumo, además de esto, la soja al aumentar tanto su producción en los últimos años, se cultiva de manera transgénica, es por ello que al sustituir la leche de vaca por bebidas vegetales, se deben alternar con otro tipo de bebidas como la leche de almendras, de avena, de arroz….

ZUMOS DETOX: Aparece la falsa creencia que hay necesidad de depurarse, y utilizar estos zumos como plan de adelgazamiento, supone un riesgo directo para la salud, ya que disminuye de manera importante los alimentos proteicos tan necesarios para el organismo. Por lo que de nuevo nos encontramos con remedios transitorios con los que se recuperará el peso rápidamente .

Nuestro consejo, es que debemos ser cuidadosos a la hora de hacer cambios drásticos en nuestra alimentación y que los cambios tienen que ser adaptados a cada persona y con supervisión médica.